
Desde tiempos remotos, las antiguas civilizaciones conocían de la influencia del ciclo menstrual en el proceso creativo que impactan a nivel emocional, sexual, espiritual y psicológico.
La tribu que habita en cada mujer son arquetipos que representan las características de las etapas del ciclo menstrual, cada 28 a 35 días, estos constituyen patrones internos poderosos que viven en la imaginación humana desde el principio del tiempo.
La Mujer Sabia, es la primera etapa del ciclo, coincide con los días de sangrado-menstruación, fase de luna nueva; en la naturaleza es el invierno, son días de introspección, de estar con una misma en silencio para conectar con los aspectos más sutiles del ser, en la que se frena el ritmo de la vida, en lo físico y mental. Existe el descanso para el ego, las visiones creativas se gestan a través de la intuición. La energía va hacia adentro con una profundización en el autoconocimiento.
La Doncella, aparece con la fase de luna creciente tras la menstruación o preovulatoria propiamente, se refleja en la naturaleza con la primavera; el cuerpo comienza a llenarse de nuevo de actividad, la mujer muestra receptividad a cualquier experiencia nueva, la alegría forma parte de sus días, y se irradia con la participación en nuevos proyectos e ilusiones, la confianza en sí misma está presente, el análisis, la sociabilidad, la concentración y la acción son predominantes. La energía es hacia afuera, es aquí cuando se puede encarar nuevos desafíos, construyendo desde la objetividad.
La Madre, corresponde con el momento de madurez del ciclo, la fase de luna llena, la etapa ovulatoria; en la naturaleza correspondería el verano, se centra en el interés hacia los demás, la mujer se vuelve protectora, con capacidad de cuidar, el placer está en la sensualidad y la unión, el compartir, con gran capacidad de empatía, volcada hacia a colaborar, y a poner límites. La energía es hacia afuera, a nutrir al resto.
La Hechicera o shamana, pertenece a la fase premenstrual, de la luna menguante, en la naturaleza sería el otoño, se empieza a ir hacia el interior y la intuición está en alza nuevamente, el ego está en apogeo, hay descenso de la energía física, a su vez, muestra fuerza interna para hacer un inventario, creando espacio y orden (lo que elimina y lo que se queda). Se experimenta la energía sexual libremente, surgen ideas de la nada, con conexión con el inconsciente, con la herida y la verdad.
Cada etapa dura entre 5 y 7 días; descubrir el clan en la que se habita permite vivir los cambios de energía con equilibrio y poder, darse cuenta de la fase que se atraviesa genera un conocimiento propio, la tarea es el trabajo con una misma, para crear conciencia, respetar la energía de cada momento, conocer con más profundidad la influencia del ciclo hormonal y las fases de la luna; es revalorizar la conexión de ser mujer y ser cíclica. Recordar que se depende de la relación que se tiene con el cuerpo y con el útero, para así entender la relación con los demás.

Me encanto amiguita 😇